EN EL CAMPO Y EN LA CANCHA

En primer lugar disculpad el retraso del consejo de este mes; he pensado que sería interesante repasar unos aspectos del comportamiento y ubicación en el campo de tiro y en la cancha, que si bien casi todos hemos oído y comprobado, a menudo se nos olvidan. Son pequeños detalles a los que no se suele dar demasiada importancia y que aparentemente no son definitivos para nuestros resultados pero os aseguro que sin tenerlos en cuenta difícilmente conseguiremos grandes éxitos.

Lo primero que hay que hacer, al llegar a un campo desconocido, es dar una vuelta y familiarizarnos con el. Hemos de encontrar un lugar cómodo, lo más aislado posible de la concurrencia y de las canchas, un lugar con una temperatura agradable. Una vez localizado este paraíso (no es nada fácil) instalaremos en el nuestro, digamos, cuartel general y trasladaremos allí todo lo que necesitamos para tirar, incluyendo toda la munición que vayamos a utilizar ese día.
No nos debe preocupar que este lugar esté algo retirado de las canchas, los paseos para controlar nuestra hora de tiro nos vendrán bien para estirar las piernas, eso sí solo iremos a controlar y volveremos inmediatamente para evitar encontrarnos con alguien que “desinteresadamente” nos haga comentarios sobre lo difícil que está tal o cual cancha, del plato aquel tan malo o de lo mal que se ven, y como no, de lo bien que vamos en la clasificación, “nunca con ánimo de perjudicar” más que nada para que no se nos olvide.
Tal como se describe el lugar ideal, os daréis cuenta de que el BAR no lo es.

Como decíamos hay que evitar esos encuentros con cierto personal pero si observamos a muchos tiradores les encanta pulular por todo el campo de tiro, y claro no lo consiguen. Lo que sí consiguen es una fatiga innecesaria, que más bien temprano que tarde, pasa factura. Luego vienen aquellos comentarios tan frecuentes tales como, estoy hecho polvo, parece que me hayan dado una paliza, solo he tirado 3 series pero estoy planchado, etc.
Hay que tener en cuenta que los campos de tiro cada vez tienen más canchas y por consiguiente aumentan las distancias, y no digamos si además las canchas están situadas en desnivel.

Hay otros a los que les encanta controlar las pizarras. Son tiradores calculadora, esto es fantástico para llenar la cabeza de números y ayudar a aumentar nuestras distracciones, si hago tanto y el otro cuanto y aquel aquello, gano, pero ahora he hecho un cero y si aquel no lo hace o el otro no hace tal resultado entonces, entonces perderé. Total ¿para qué tenemos que ir a ver la pizarra? Nuestros esfuerzos solo deben estar concentrados en romper ese plato. Luego, cuando acabe la competición ya veremos la clasificación y si entramos en el play-off o no.
Podría ser aconsejable visitar la pizarra cuando nos encontremos que nuestras puntuaciones son bajas pero no sabemos que tal van los demás competidores. Así, a lo mejor, podemos constatar que no son inalcanzables y que haciendo un esfuerzo les podemos pillar, darnos moral.
Si os encontráis en ese cuartel general del que hemos hablado antes, con más compañeros, no habléis de tiro y mucho menos de resultado, escuchad música o hablad de otros temas, que los hay, aunque a veces no lo parezca.

Una vez en la cancha de tiro, pensar que no se puede acudir justo antes de empezar nuestra serie, por lo menos hay que llegar cuando falten entre 12 y 15 platos para terminar la serie anterior y mucho mejor si 2 o 3 escuadras antes ya hemos visto los platos el fondo, la luz, etc. para ya tener todo decidido, incluso el color del cristal de las gafas que vamos a utilizar.

Consejo práctico en la cancha: no carguéis nunca la escopeta por lo menos hasta que estéis situados en el puesto de tiro, no solo porque así lo dice el reglamento sino para evitar el recalentamiento de la escopeta. En verano habría, incluso, que esperar un poco más, por ejemplo introducir los cartuchos cuando falten dos tiradores para que llegue nuestro turno. Todos habréis sufrido las reverberaciones de los cañones, pues con estas indicaciones las evitaréis en gran medida, además reduciréis el tiempo de tensión que se nos produce entre plato y plato. Para evitar estas tensiones también es aconsejable mantener el dedo fuera del gatillo durante la espera.

La herramienta más importante de nuestro cuerpo, para el tiro al plato, es la vista, pues bien intentemos no fatigarla en exceso.
Mirar continuamente al suelo mientras esperamos nuestro turno de tiro produce una acomodación de nuestra vista a la luz que encuentra en ese lugar, que suele ser más baja que la de enfrente. Pensar que la acomodación al cambio de luz no es instantánea ( fijaros en la cantidad de ceros que se producen en una escuadra cuando hay un cambio de luz por el paso de una nube), es mucho mejor la mirada hacia delante, dispersa, no mirando como rompen o fallan los platos los de más componentes de la escuadra, sencillamente mirando hacia delante al fondo, cuando falten un par de tiradores ya la llevaremos a la salida, evitaremos así dilataciones y contracciones bruscas de nuestra retina.


HASTA EL PROXIMO CONSEJO. Si tenéis interés en que se trate algún tema en especial indicarlo en el foro o a través de un mail, mientras tanto seguiremos el programa previsto. También se admiten preguntas de cosas que no os hayan quedado suficientemente claras.

© 2004-2006 Josep Bladas. Todos los derechos reservados


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