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Este
mesno hemos creido oportuno ilustrar con fotografias por la dificultad
en apreciar las diferencias en el consejo que vamos a tratar.
O sea que intentaré explicarme lo mejor posible y con la
ayuda de vuestra imaginación creo que quedará bastante
claro.
Vamos a analizar tres puntos que hay que considerar en lo que llamamos
el encare. Aunque la palabra en si puede parecer que se refiere
a la parte de la cara contra la culata, hay dos puntos más,
igualmente importantes.
Primero:
El apoyo en el hombro
Observar que entre la clavícula y el hombro tenemos un hueco
que es donde debemos colocar la cantonera de la culata, procurando
que ésta quede totalmente encajada sin que nos roce la clavícula
pero lo más cerca de ella posible. Tenemos que observar que
generalmente la culata tiene tendencia a desplazarse hacia el hombro
aunque con la ventaja compensada, de la que hablaremos en otro consejo,
se ha solucionado en gran medida este problema.
También es frecuente observar que hay culatas que sobresalen
por encima del hombro del tirador. Esta mala colocación produce
mal apoyo de la culata por lo que es habitual que este problema
se produzca en tiradores cuyo cuello es largo.
Otros colocan la culata exesivamente baja lo que les hace agachar
demasiado y al ser una postura muy forzada, les será más
fácil producir el tan temido levantamiento de cara
Segundo:
El apoyo de la cara
Para encarar perfectamente la cara en la culata
hay un sistema infalible que consiste en apoyar la barbilla en la
culata y despues bajar la cara como si dijéramos si con la
cabeza.
Nos quedará perfectamente encajada entre la mandibula y el
pómulo y los ojos nos quedarán perfectamente horizontales.
Si con esta forma de encarar no nos queda bien la culata, deberemos
revisarla.
Hay dos defectos sobresalientes en los encares, el primero es el
que llamamos dormir en la culata que es cuando volcamos la cabeza
quedando el ojo contrario al apoyo más alto que el apoyo.
Con esta posiciónn es difícil conseguir siempre el
mismo encare.
El segundo es el defecto de los que encaran de lado, acercando la
cara a la culata de lado y no por encima. Haciendo esto lo que se
apoya en la culata es el pómulo, a parte de producir dolores
innecesarios impide también obtener la ventaja real de la
culata ya que el hueso, además de ser la parte que más
sobresale de la cara, no cede nada.
Luego encontramos esas culatas con ventajas exageradisimas en personas
más bien de complexión delgada y no le encontramos
explicación
Tercero:
El agarre de las manos.
Si le preguntas a un tirador que mano hace más fuerza, a
la hora de sujetar la culata, en el 95% de los casos la respuesta
es la mano de la empuñadura; pues bien, es totalmente al
contrario, la mano en la que debemos sentir más fuerza es
la del guardamanos o caña.
Una fuerza que además de sujetar la escopeta empuja hacia
nuestro hombro, no como si la exprimiéramos. Esta es la clave
más importante para no dar tirones ya que al no ser capaces
de hacer dos fuerzas a la vez, no nos quedará otro remedio
que acudir al plato con la cintura. Si por el contrario hacemos
la fuerza con la mano de la empuñadura, a demás de
tener sensación de agarrotamiento, produciremos muchos más
tirones.
NO
SOY ESCRITOR, PERO ESPERO QUE OS HAYA QUEDADO SUFICIENTMENTE CLARO.
Hasta
el próximo consejo

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2010 Josep Bladas. Todos los derechos reservados
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