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Este mes le toca el turno al disparador, sobretodo a las presiones
de este.
¿Más bien duro? ¿Más bien suave?, como
en casi todo el término medio es el ideal pero ¿cual
es el término medio? Está claro que no todos los tiradores
cuentan con la misma sensibilidad y dentro de la norma puede haber
pequeñas diferencias, algo más duro o algo más
suave, de todas formas no es aconsejable superar los límites
ni por exceso ni por defecto.
LAS PRESIONES LÍMITE IDEALES SON:
1er. Disparo entre 0,850Kgs. y 1Kgs.
2º. Disparo entre 1,150Kgs. y
1,350Kgs.
Estas presiones son las indicadas para martillos que describen un
arco para golpear el percutor (tipo Perazzi, Beretta, etc.), hay
otros fabricantes que incorporan martillos directos de golpe horizontal
(tipo Blaser) que proporcionan una mayor velocidad de disparo al
describir un recorrido mucho más corto, en este caso las
presiones deben ser algo más elevadas para obtener los mismos
resultados que las primeras.
Son muchos los tiradores que utilizan disparadores excesivamente
suaves, esto produce disparos no deseados y no me refiero a que
se dispare la escopeta antes de pedir el plato, mientras se coloca
la guardia, me refiero a disparos que, entre la excesiva suavidad
y la propia tensión de la competición, se producen
involuntariamente justo antes de llegar al plato, lo peor es que
el tirador no lo detecta. Por el contrario un disparador excesivamente
duro produce retardos en el disparo, en ambos casos el tiro será
trasero. En el caso de un disparador duro la dificultad aumenta
en los platos altos, al tener que efectuar un sobre esfuerzo para
disparar, además de traseros, los tiros también quedarán
bajos.
Una parte importante del conjunto del disparador es el gatillo,
que además de adaptarse a nuestro dedo proporcionando comodidad,
mientras los hay que parecen cuchillas de afeitar, otros cuentan
incluso con inclinación derecha para diestros o izquierda
para zurdos, consiguiendo una mejor adaptación y comodidad.
Es importante la situación del gatillo en nuestro dedo que
debe quedar en la yema del mismo sin llegar a la primera falange,
esto puede producir que el tirador se engatille por la dificultad
de soltar el gatillo y dejar recuperar el disparador para efectuar
el segundo disparo. Si el gatillo queda situado demasiado a la punta
del dedo, o se cuenta con disparador muy suave o puede que el tirador
se engatille incluso en el primer disparo.
Esta situación se consigue con una perfecta construcción
del pistolet, para que la distancia hasta el gatillo sea la idónea
o con una escopeta que cuente con un gatillo móvil, son ya
muchos los fabricantes que lo incorporan.
Hasta el próximo consejo.
©
2004-2006 Josep Bladas.Todos los derechos reservados
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